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Las malas compañías corrompen las buenas costumbres.
1 Corintios 15:33

Este versículo bien podría ser el favorito de nuestros padres al regañarnos, y seamos sinceros: al leerlo, recordamos a ese amigo -o grupo de amigos- que no les agrada, pero que a pesar de todos los líos en que se han metido y las advertencias de tus padres, nuestra amistad con él sigue hasta el día de hoy. 
Dios nos dio libre albedrío para elegir nuestras decisiones, pero también nos dio sabiduría para no cometer errores. Entonces, cuando nos proponen hacer algo, estamos utilizando esa sabiduría para percatarnos de lo erróneo en esa propuesta; sin embargo, nuestro albedrío da un acertado o retorcido “visto bueno”, lo que hace que regresemos a tiempo a casa para comer… O que poof! instantáneamente, olvidemos el sermón de nuestros padres sobre la importancia de nuestras decisiones y vayamos a donde nos lleve el viento. 
Te diré la verdad: Si tus padres no están de acuerdo con que frecuentes a tu amigo, no es porque disfruten verte lloriqueando por tu capricho -tienen mejores cosas qué hacer, te lo aseguro-, sino porque saben que tu amigo puede corromperte; es decir, pudrir todo lo bueno que eres. Eso significa este versículo. Una mala amistad junto con un albedrío que no hace caso a la sabiduría, es capaz de acercarnos a malos hábitos (físicos, morales, alimenticios, de higiene…), adicciones, y un largo etcétera que no me dejaría terminar de escribir, pero que pueden cambiar tu vida por completo.
No permitas que una amistad te pudra. Dios te ama demasiado como para permitir que alguien te corrompa: toma fuerte su mano y no te alejes de Él. Si tu aprecias a tu amigo, con amor háblale de Dios, de cómo dio a su hijo Jesucristo para perdonar todas nuestras decisiones incorrectas y sin importar cuánto hemos errado, nos ama.
Te mando un abrazo grande y que Dios guíe tus pasos.  
Tu Padre, quien todo lo ve, te recompensará. Mateo 6:6

Si buscas este versículo, notarás que es una porción que nos habla de la oración, ese momento de intimidad con Dios en que tú agradeces, adoras y clamas a Él por diversas causas. 
Tal vez dudas si Dios escucha tu oración. Claro que la escucha, Él tiene un plan. Eres su coheredero, linaje escogido… Eres su hijo consentido. Una injusticia, una necesidad, un sueño, la causa de tu dolor… Dios te recompensará: no dejes de orar. 
Nuestras cartas son ustedes mismos, y fueron escritas en nuestro corazón, y son conocidas y leídas por todos. 2 Corintios 3:2

Hace poco una hermana me dijo este versículo. Después, tuve la oportunidad de servir en un área distinta a la que sirvo regularmente, y quiero compartirte el resumen: servirle a Dios es de lo mejor. 
Servir implica una gran responsabilidad, debido a que te vuelves ejemplo de otros, y pueden acudir a ti para recibir un consejo. Y sirvas o no, al creer en Dios nuestra imagen debe ser como la de Él, estés en donde estés. Este versículo nos lo dice: somos nuestras propias cartas. 
Imagina que Dios tiene un despacho en el que están nuestros documentos por orden alfabético, y ahí se muestra cómo nos hemos comportado todo este tiempo, en cualquier lugar. ¿Estás completamente seguro de que no hay ningún dato contrario a lo que le agrada a Dios?
¿…Recordaste algún detallito? Yo sí. Y no quiero decepcionar a Dios. Debemos cuidar nuestra integridad. No permitas que nada ni nadie ensucie tu carta.

Este versículo me dejó pensando por días. Yo quiero que mi carta honre a Dios, que le agrade cada vez que revise ese folder con mi nombre. Quiero ser la misma persona en todo momento. ¿Y tú?
Bendito es el hombre que confía en el Señor,cuya confianza es el Señor. Será como árbol plantado junto al agua, que extiende sus raíces junto a la corriente; no temerá cuando venga el calor,y sus hojas estarán verdes; en año de sequía no se angustiará ni cesará de dar fruto.
Jeremías 17:7-8
Lo mejor que puedes hacer es confiar en Dios porque Él cumple sus promesas. 
El Señor da la sabiduría; conocimiento y ciencia brotan de sus labios.
Proverbios 2:6
Para alcanzar un objetivo, debemos saber cómo hacerlo para acertar. El próximo objetivo que tengo, es uno que he esperado por mucho tiempo. Pero el tiempo de Dios es perfecto, debido a que en este momento tengo todo para lograrlo.
Mediante su palabra y el tiempo que has esperado para conseguir tus metas, Dios te ha preparado para que seas exitoso. Confía en Él y no tengas miedo porque Dios está contigo (2 Crónicas 20:20). Logra lo que te propones, con oración y tu mayor esfuerzo.
1. No ves nada

2. No entiendes porqué no hay nada.
3. Tienes la certeza de que hay algo ahí.
4. Intentas encontrar lo que esperas ver.
5. ¡Por fin lo encuentras! 
…Está bien, si no has visto nada aún, inclina tu pantalla hacia al frente, u observa desde distintos ángulos. 
La fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve. Hebreos 11:1
Así como ocurrió con esta imagen, cuando no tenemos fe, somos incapaces de observar lo que está justo frente a nosotros. Pero cuando decidimos esperar para ver lo que más deseamos aunque parezca imposible, entonces todo cambia.
Cuando decides creer en Dios, es increíble cómo comienzas a ver lo que creías que tardaría demasiado, o que nunca ocurriría. La fe es confiar en cada una de las promesas que Dios te ha dado en su palabra, es dejar que se haga su voluntad en tu vida aunque no te parezca, es persistir sin importar cuán díficil sea el trayecto.  
Una vez que tienes fe en Dios, comienzas a disfrutar todo lo que Él ha planeado para ti, y no es cualquier cosa, ¡es lo mejor que hay!
Fija los ojos en lo que está frente a ti. Proverbios 4:25

Esas experiencias que tuviste, lo que sentiste y las personas con quienes las compartiste, te hacen sonreír cuando las recuerdas y tal vez hasta has pensado “si pudiera vivirlas de nuevo…”, ¿verdad? Pero son parte del pasado.
Al inicio del año, falleció el escritor mexicano José Emilio Pacheco, quien en una entrevista opinó que "la nostalgia no existe, yo estoy en favor de la memoria, de que no se olviden las cosas, no de decir que fueron mejores. No se puede idealizar ningún pasado…"; si lo pensamos bien. es totalmente cierto. 
Ahora recuerda lo que te hizo madurar: tristeza, dolor, soledad, ansiedad, amargura, frustación, depresión… ¿ya entendiste porqué debes fijar los ojos en lo que está frente a ti? El pasado quedó atrás, perdónalo, porque lo que viene en tu vida es mejor. En el momento en que decidas cerrar ese capítulo de tu vida que a cada rato recuerdas, Dios derramará en su debido tiempo las bendiciones que ha preparado para ti (Salmo 138:8).
No olvides eso que te hizo feliz, ni lo que te hizo crecer, porque ahora sabes qué camino tomar: tienes la experiencia que el pasado te dio para que disfrutes al máximo la nueva vida que Dios te ha dado. Sólo fija los ojos en lo que está frente a ti.
¡Bendiciones!
La palabra del Señor es justa; fieles son todas sus obras. Salmo 33:4
¡Por fin… Una nueva publicación! 
Me ha sorprendido lo que Dios ha estado haciendo en mi vida. Estoy agradecida con Dios, pues es tan fiel, que en su debido tiempo ha concedido cada uno de los deseos que tengo. De nuevo, es tanta la emoción que siento, que lo único que hago es agradecer las maravillas que estoy viviendo.
Haz tuya esta promesa: Dios es fiel. Toma su mano y sigue el camino que ha hecho para ti, pues te está esperando. 
Dios lo hizo todo hermoso en el momento apropiado.
Eclesiastés 3:11
Cada una de las bendiciones que Dios tiene para tu vida están listas para que lleguen en el momento preciso… Por el momento, te acabarás las uñas de la impaciencia, pero ¡ten calma! Llegan justo cuando estás listo para disfrutarlas. ¡Prepárate para lo que viene! 
El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. 1 Corintios 13: 4-7

Ayer fue 14 de febrero y muchos pasaron este día expresando mediante obsequios melosos y momentos especiales el amor que sienten… O lo disfrutaron en soledad, pero con un largo maratón de chick flicks que incluía mucho refresco, helado y frituras; o simplemente, como un día cualquiera. 
Si no lo sabes o ya lo habías olvidado, nadie, N A D I E podrá amarte tanto como Dios lo hace. Dios te ama muchísimo a pesar de tu carácter, de tus acciones y te perdona cualquier falta; no te avergüenza en la calle, no te hace llorar, no tarda en contestar cuando lo buscas. Dios te espera a cada momento con el mismo amor que siempre te ha tenido. Dios te ama tanto, que tiene para ti una persona idónea con quien compartirás tu vida; y sí, también te ama tanto, que hará desvanecer los sentimientos que tienes por quien te has enamorado si no está hecho para ti. 
Dios te ama tanto, que siempre te sorprenderá con todas las bendiciones que ha guardado para tu vida. Que hayas tenido un gran día y que sientas todo el amor que Dios siente por tí, sólo debes buscarlo: Él te espera pacientemente.